El Balneario de Panticosa es uno de los complejos termales de mayor tradición de todo el país. Situado a 1.636 metros de altitud en el fondo de una cubeta glaciar, un portentoso circo formado por los picos Argualas, Garmo Negro, Pondiellos, Marcadau, Baciás y Brazato rodea al famoso centro termal. Panticosa tiene seis manantiales con aguas sulfuradas, oligometálicas y radiactivas que son recomendadas para el tratamiento de problemas de la piel, el aparato digestivo y el riñón.
Hace aproximadamente dos décadas el Balneario inició una profunda metamorfosis a raíz de su adquisición por un grupo constructor. Aunque se conserva una parte de la atmósfera decimonónica de sus edificios, la incorporación de nuevos inmuebles y la controvertida restauración de otros han afectado indudablemente a su aspecto original. El Hotel Mediodía, el Gran Hotel y su Casino son posiblemente los edificios más emblemáticos de un conjunto de gran personalidad presidido a la entrada por el Ibón de Baños, lago de origen glaciar.
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Aunque fueron los romanos los primeros que utilizaron las aguas de Panticosa, su momento de esplendor llegó en el siglo XIX coincidiendo con la irrupción de la moda del turismo agüista entre la realeza, la nobleza, los políticos y las clases más pudientes del país. En 1864 se construyó la carretera que salvaba el difícil acceso a este balneario de alta montaña. Pese a todo, quienes querían acceder hasta sus aguas tenían que pasar verdaderas penalidades y la presencia inoportuna de la nieve, algo que sigue ocurriendo en pleno siglo XXI.
En 1893 el tren llegó hasta el apeadero de Sabiñánigo en su camino a Canfranc. De hecho, se decidió construir esta parada (origen de la localidad serrablesa), para facilitar el transporte a las cientos de personas que cada año accedían a Panticosa. Militares como Prim, Martinez Campos o Rosales; políticos de la talla de Cánovas y Sagasta o el propio Alfonso XIII visitaron en algún momento el balneario.

En el siglo XX comenzó una lenta decadencia y diversos cambios de propiedad que no mejoraron su actividad. La necesidad de una modernización de sus instalaciones y el declive del turismo agüista convirtieron a Panticosa en una hermosa rémora. Tras las nuevas inversiones realizadas para transformarlo en un Balneario de lujo se inició una nueva época llena de esperanza y grandes expectativas.
Pero la crisis económica golpeó directamente al grupo inmobiliario que había reformado el conjunto termal y éste atravesó un rosario de dificultades que puso en riesgo su futuro. Por suerte, fue posible superar estos problemas y ahora el Balneario de Panticosa vuelve a erigirse como uno de los destinos más atractivos del Pirineo aragonés.
El compleo termal cuenta con dos hoteles de 4 estrellas, el Gran Hotel (de estilo montañés y con influencias francesas) y el Hotel Continental (diseñado por el arquitecto Rafael Moneo). Su spa estrella es el exclusivo «Termas de Tiberio» con 8.500 metros cuadrados, un espacio dedicado al bienestar del cuerpo y la mente.
