Biescas es después de la capital Sabiñánigo la localidad más grande de la Comarca de Alto Gállego. Con más de 1.500 habitantes, este importante centro turístico se encuentra ubicado en un privilegiado punto estratégico; en la misma puerta de acceso al Valle de Tena y también al de Broto a través de la vieja carretera de Cotefablo. Por lo tanto, está a tiro de piedra de Ordesa y del territorio tensino, dos de los destinos más visitados del Pirineo.
A Biescas pertenecen la localidad de Gavin, el Sobremonte, con los núcleos de Aso, Yosa y Betés; la Tierra de Biescas, integrada por Orós Alto, Orós Bajo, Oliván, Escuer y Biescas, y los agregados de Barbenuta, Espierre, Javierre del Obispo y Piedrafita de Jaca, este último situado ya en el Valle de Tena. Lo que se conoce como Tierra de Biescas es la extensa y amplia llanura que se extiende hacia el sur y que establece la división entre la depresión media y las sierras exteriores. El Gállego riega una fértil vega con frondosas choperas que protegen un ecosistema de gran riqueza y diversidad. Las barreras calcáreas de Tendenera y Telera establecen la frontera norte y los límites netos con el Valle de Tena.
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Biescas quedó prácticamente destruida durante la Guerra Civil después de ser botín de fascistas y republicanos sucesivamente. Los desastres de la guerra dejaron aquí una huella imborrable y un nuevo casco urbano diseñado por los arquitectos de las famosas Regiones Devastadas. Por eso quedan pocas casas anteriores al siglo XX y ésta es la razón también de un urbanismo cartesiano que se constituye en torno a la gran plaza Mayor, donde se encuentra la Casa Consistorial, la Oficina de Turismo y una gran fuente en el centro. Sin embargo la localidad superó las heridas de la guerra y se reconstruyó con gran criterio, aprendiendo a convivir entre la necesidad de conservar lo que tenía de antiguo y el urbanismo que imponía el nuevo turismo.
Edificios como “La Torraza”, del siglo XVI, adquieren un valor añadido en estas circunstancias. Ahora es un museo que narra la convulsa historia de la localidad y del valle durante el siglo XVI, época de guerras, pestes, hiperinflación religiosa y brujería. La localidad está formada por dos barrios históricos, cada uno de ellos con su propia iglesia de origen románico. San Pedro (a la derecha hidrográfica) y San Salvador (a la izquierda), están divididos por el río Gállego, verdadera arteria que atraviesa el pueblo y vertebra su trama urbana. En la actualidad Biescas es un moderno centro de servicios con numerosos hoteles y restaurantes y una larga tradición comercial.

¿Qué hacer en Biescas?
Biescas es un campo base perfecto para emprender excursiones al Valle de Tena, al cercano Valle de Broto o a Ordesa, adonde se llega en menos de una hora por el puerto de Cotefablo. En la gran llanura de Tierra de Biescas hay numerosos senderos de corto recorrido y de escasa dificultad, y en las montañas del entorno diversas pistas para recorrer con bicicleta de montaña. Hace algunos años abrió sus puertas el parque “Biescas Aventura” en la zona de Arratiecho. Se trata de un centro de actividades en los árboles con ocho circuitos de diferente nivel a base de lianas, pasarelas, tirolinas y rocódromos. Existe también una zona para paseos en caballo en Orós Alto.
Además la localidad tiene durante todo el año una intensa actividad lúdica y cultural. Sus fiestas mayores son en agosto para la Virgen de la asunción. La Feria de Otoño es una de las de mayor tradición de todo el Pirineo. Además de la demostración y subastas de ganado, en los últimos años se ha dado gran importancia a la presencia de artesanía, comercio y alimentación. Igualmente se incluye la Muestra de Quesos, que reúne a productores de todo el Pirineo. La Feria de Otoño tiene su réplica en primavera con un enfoque más comercial.
