En el entorno más cercano al Valle de Tena se localizan numerosos lugares que merecen ser visitados. Todos ofrecen paisajes rotundamente pirenaicos con una espectacular naturaleza y un patrimonio inabarcable. Al norte, el francés Valle de Ossau representa la versión más bucólica de la cordillera, garante de unos modelos de explotación económica que siguen basándose en la ganadería. La calidad y pureza de su ecosistema contrasta con los humanizados valles del sur. Al oeste Tena linda con el Valle de Canfranc y al Este con el de Broto, antesala del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
AL OESTE JACA Y EL VALLE DE CANFRANC
Desde Sabiñánigo por la N-330 llegaremos por autovía en apenas 15 kilómetros a la ciudad de Jaca, primera capital del primitivo Reino de Aragón y una de las urbes más importantes de la cordillera. La visita a Jaca es obligatoria. Su patrimonio monumental es excepcional, destacando su catedral del siglo XI, una de las primeras de estilo románico construidas en la península; el Castillo de San Pedro, fortaleza pentagonal del siglo XVI; o el fuerte de Rapitán (s XIX). Pero además cuenta con dos singulares museos: el Diocesano es uno de los más importante en pintura románica de Europa, y el de Miniaturas Militares instalado en la Ciudadela supone un atractivo viaje por la historia de los ejércitos y las civilizaciones.

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Jaca es el centro comercial más importante del Pirineo, con numerosos hoteles, restaurantes, bares, pastelerías y comercios de primer nivel. Cuenta con dos superficies comerciales y con una amplia oferta de ocio representada en su vanguardista pista de hielo (inaugurada en 2007), su Palacio de Congresos y su Complejo de SPA y Fitness. Jaca tiene fama por la calidad de sus pastelerías, por su rica oferta gastronómica y por su ambiente nocturno. Otro placer que se encuentra en Jaca es pasear por su casco histórico, bien conservado y formado por edificios de gran valor arquitectónico, algunos de ellos influidos por las corrientes modernistas de principios del siglo XX. Su trama urbana es heredera de la estructura ya trazada en época de los romanos, cuando la ciudad era conocida como Iaca. Desde entonces el núcleo urbano ha crecido a la vera del río Aragón en la entrada del Valle de Canfranc, en un lugar estratégico como hito fundamental en el ramal aragonés del Camino de Santiago, que entre desde el Valle del Aspe 30 kilómetros al norte por el Puerto de Somport.
El Valle de Canfranc está atravesado por el río Aragón, que nace en el ibón de Escalar a 2.092 metros de altitud. Es un estrecho corredor cerrado al norte por el pico de la Raca, los montes de Candanchú y la Canal Roya hasta el vértice con el Pico Anayet. Desde tiempos inmemoriales el Summus Portus fue el paso que eligieron otros pueblos y otros ejércitos para alcanzar la península Ibérica. Esta circunstancia explica los numerosos monumentos de carácter defensivo que todavía se mantienen en pie. Desde Jaca hasta la frontera se suceden las localidades de Castiello de Jaca, Villanúa, Canfranc Pueblo y Canfranc Estación. Finalmente las estaciones de esquí de Astún y Candanchú bordean la muga. Paralela al río Aragón asciende salvando los pronunciados desniveles la línea de ferrocarril del Canfranc, que se detiene n la magnífica estación internacional, uno de los monumentos ferroviarios más importantes del país y actualmente inaccesible por unas obras de rehabilitación nunca culminadas. En 1928 se inauguró junto al túnel ferroviario que enlazaba con el otro lado de la cordillera, pero desde 1970 permanece cerrado. A principios de este siglo la montaña se volvió a horadar también en Canfranc para construir el túnel carretero de Somport, uno de los más largos y seguros de Europa. El macizo de Collarada (2.886 m), junto a Villanúa, es una de las cumbres más notables de este valle.

AL ESTE EL VALLE DE BROTO Y ORDESA
Desde Biescas por la N260 a través del Puerto de Cotefablo llegaremos en aproximadamente media hora a Torla, entrada principal al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Antes habremos atravesado el pequeño Valle de Gavín, instalado sobre la gran llanura de la Tierra de Biescas, y parte del Valle de Broto, ya en la comarca de Sobrarbe. Hasta alcanzar este punto pasaremos junto a Yésero y ascenderemos por el puerto de Cotefablo, una carretera de media montaña que encierra cierta dificultad por la estrechez de su trazado y la falta de visión en algunas curvas. Se exige prudencia en la conducción. Después de cruzar el túnel de Cotefablo se abre el valle de Broto y se suceden varias localidades de indudable encanto como Linás de Broto o Fragén.

Después de un pronunciado descenso alcanzaremos el desvío a Torla (a 1 kilómetro). Desde allí se inicia la carretera de ascenso hasta la explanada principal del Parque Nacional, a la que en verano sólo se puede acceder en los autobuses habilitados por el Parque. Ordesa es un espacio protegido que alcanza las 15.608 hectáreas y abarca los valles de Pineta, Añisclo, Ordesa y Escuaín e integra a los municipios de Torla, Bielsa, Fanlo, Puértolas y Tella Sin. Está formado en buena parte por valles de origen glaciar. En su interior se concentran varios picos que superan los 3.000 metros (Marboré, 3.328 m; Monte Perdido, 3.348 m; Taillón, 3.144 m) y se contabilizan 1.300 plantas vasculares, lo que representa más de la mitad de toda la flora conocida en el Pirineo aragonés. De ellas unas 50 son endémicas. Respecto a la fauna, el quebrantahuesos es la especie más conocida junto al águila real o el buitre leonado. En la superficie habitan los sarrios y en las aguas del río Arazas se concentra una nutrida población de truchas o el endémico tritón pirenaico. Ordesa es como un libro abierto que muestra con nitidez todos los pisos ecológicos de la cordillera, desde los farallones de roca en las cumbres hasta los bosques de hayas que cubren el fondo de los valles. Las caudalosas cascadas de agua, las fajas y paredes, el inmenso catálogo floral y la variada fauna hacen de Ordesa uno de los escenarios naturales más valiosos de toda Europa.
