El Valle de Tena y Panticosa reúnen un buen numero de alicientes que van desde sus excepcionales paisajes de alta montaña hasta la gastronomía, pasando por la cultura y una variada gama de ofertas de ocio. Se trata de uno de los territorios más dinámicos del norte de España, habitado por emprendedores que han sabido encontrar un medio de vida a partir de la puesta en valor de unos recursos naturales incomparables.
En los pueblos del Valle de Tena se encuentran algunos de los restaurantes más afamados de Aragón. También el Balneario de Panticosa, centro termal que ya utilizaron los romanos y que durante el siglo XVIII fue destino predilecto de reyes, nobles e intelectuales. Los ecos de épocas pasadas que reviven se mezclan con los sonidos de la modernidad y la vanguardia, que adquieren un protagonismo mayúsculo cada mes de julio sobre el escenario flotante del Pantano de Lanuza, donde se celebra desde hace 30 años el festival Pirineos Sur, uno de los más prestigiosos de Europa.
Las migas de Tramacastilla
Uno de los encuentros obligados en el Valle de Tena es con su gastronomía y en especial con las migas. Hasta no hace mucho era una “comida de pobres” para los pastores que vivían durante buena parte del año en bordas o al raso en la montaña. Ahora se consideran un manjar que admite todo tipo de variaciones. Tramacastilla de Tena, especialmente, ha conservado los métodos tradicionales para elaborar las migas y éstas ahora son una de las razones más poderosas para visitar la localidad tensina. En algunos de sus restaurantes (Casa Patro, Casa Blasco o el Hotel Mariana), es posible degustar las migas de pan y sebo –como siempre se han hecho-, o incorporar otros ingredientes como las uvas, el huevo frito o el chorizo, que atenuarán las austeridad de las originales.

El Balneario de Panticosa
El Valle de Tena debe a la popularidad del Balneario de Panticosa buena parte de sus sólidos antecedentes turísticos. Este complejo termal ya tuvo fama en época de los romanos. Sus manantiales de aguas sulfuradas, oligometálicas y radiactivas eran recomendadas para el tratamiento de problemas en la piel el aparato digestivo y el riñón.
Fue en el siglo XIX con la moda agüista cuando el complejo termal adquirió una gran popularidad y prestigio entre reyes, nobles, políticos y grandes empresarios. Con el siglo XX comenzaría el lento declinar que arrastraría al centro hasta una situación casi de abandono. A principios del XXI un grupo inmobiliario adquirió el Balneario y de la mano de arquitectos del prestigio de Rafael Moneo o Álvaro Siza reformó profundamente el aspecto del complejo, aunque no ha evitado que su actividad siga estando llena de incertidumbres.
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El mirador de Hoz de Jaca
El marcado sistema de valles internos que define la orografía del Valle de Tena explica la proliferación de miradores y atalayas desde los que es posible admirar el paisaje pirenaico con perspectivas privilegiadas. Uno de esos miradores es el del Muro en Hoz de Jaca, construido en hierro en los años 70 del pasado siglo y anclado a una pared vertical que se precipita sobre las aguas del embalse de Bubal.
La sensación de vértigo y de vacío que se experimenta dentro de esa estructura metálica sólo se puede ver compensada por la fascinación que provocan las vistas hacia la vertiente sur del valle de Tena. Quienes construyeron el mirador tenían claro que ese era el lugar idóneo, un punto de vigilancia ubicado a 1.270 metros de altitud que ofrece una medida exacta de la grandiosidad del territorio y estremece por su disposición.

Las espectaculares vistas que se divisan desde el mirador de Hoz de Jaca.
Parque Faunístico de Lacuniacha
Bajo la imponente Peña Telera (2.762 m) y la sierra de la Partacua se creó hace algunos años el Parque Faunístico de Lacuniacha, un espacio al aire libre de más de 30 hectáreas que se extiende por una hermosa zona boscosa junto a la localidad de Piedrafita de Jaca. A través de diversos senderos en los que en ocasiones tendremos que superar fuertes desniveles, podremos descubrir diferentes especies animales en semilibertad que nos darán una idea aproximada de cómo era el Pirineo hace miles de años.
Gamos, corzos, ciervos, sarrios, renos y lobos se cruzarán en nuestro camino con otras especies casi extinguidas como los linces ibéricos, los bisontes europeos o los caballos Prezwalski, la única subespecie salvaje de caballo que existe en la actualidad. En este recorrido interpretativo es tan importante el contenido como el continente, puesto que el parque se ubica en una de las zonas más bellas del valle tensino.
Pirineos Sur
En 1992 la Diputación Provincial de Huesca creó Pirineos Sur, el Festival Internacional de las Culturas, un acontecimiento musical que pronto acabó siendo reconocido como uno de los mejores festivales europeos de las llamadas “músicas del mundo”. Al margen de caracterizarse por una programación de gran calidad, coherencia y originalidad, Pirineos Sur se ha convertido en una cita imprescindible de los festivales de verano por su inigualable entorno: los conciertos se celebran sobre un escenario flotante en el embalse de Lanuza, junto al pueblo homónimo.
Así pues, con un marco realmente incomparable y un decorado natural que no tiene réplica, Pirineos Sur ha consolidado en tres décadas una trayectoria formidable que cada mes de julio lleva al valle de Tena a algunas de las estrellas más influyentes y prestigiosas del panorama musical mundial. Artistas de la talla de Yossou N’Dour, Carlinhos Brown, Paco de Lucía, Salif Keita, Rachid Taha, Manu Chao, Eumir Deodato, Gilberto Gil o Manu Dibango han desfilado por el singular escenario flotante y han convertido las gélidas noches estivales de Tena en un cálido rincón de trascendencia universal. Tras dos años de parón por la pandemia, la música regresará este verano al escenario flotante de Lanuza con artistas de la talla de Rozalen, Estopa, Residente, Goran Bregovic o La Mala.
