El Valle de Tena y Panticosa reúnen un buen numero de alicientes para aquellos que eligen sus pistas en invierno para disfrutar del esquí. El ocio y la diversión se pueden encontrar no solo en la nieve sino después, cuando la noche cae, los remontes se paran y el tiempo del apres-ski adquiere forma en restaurantes, spas, paseos nocturnos o en actividades destinadas a los más pequeños.
La estación de esquí de ARAMÓN Formigal-Panticosa ofrece 180 kilómetros esquiables a través de 146 pistas de todos los niveles de dificultad entre los 1.145 y los 2.250 metros de altitud. Es una experiencia de esquí única en el Pirineo aragonés y una de las más excitantes de España. ¿Pero qué podemos hacer cuando aparcamos los esquíes?
Estas son algunas de las mejores opciones de apres-ski para disfrutar de tu tiempo de ocio si has elegido el Valle de Tena o Panticosa para disfrutar de tus vacaciones invernales. Toma buena nota porque hay de todo y para todos.
Buceo bajo hielo en el Balneario de Panticosa
En el ibón de Baños, en el Balneario de Panticosa, a 1.635 metros de altitud, los amantes del buceo pueden tener una de las experiencias más fascinantes y únicas en España: bucear bajo el hielo.
La adrenalina de la inmersión, en mitad de un escenario de alta montaña majestuoso, se refuerza con cierta sensación de claustrofobia: la gruesa capa de hielo ejerce de parapeto y acentúa esa sensación de aislamiento de la que suelen hablar los buceadores.
Un requisito imprescindible es soportar bien el frío, puesto que la temperatura del agua suele ser inferior a los 3 ºC. La otra es tener una experiencia acreditada en buceo y una buena condición física. Hay empresas que operan en la zona y que facilitan tanto el material como los servicios de acceso necesarios. No hay que olvidar que, por ejemplo, antes de acceder a las aguas ocultas por la capa helada es necesaria una motosierra para agujerear el hielo. Rigores del invierno pirenaico y de una experiencia que nada tiene que ver con el buceo en el mar.
Las Mugas en Formigal
En la zona de Culivillas de Formigal, a 1.800 metros de altitud, se encuentra el hotel Las Mugas. Está conformado por siete espacios con forma de iglú denominados domos geodésicos: uno de ellos es la cocina y servicios comunes mientras que los seis restantes son habitaciones para que los clientes puedan pasar la noche. ¿Te imaginas las vistas desde ese balcón incomparable abierto al Pirineo?
No se trata tan solo de cenar y de dormir en un enclave inigualable, también se incluyen otras alternativas para hacer la experiencia más apasionante y activa.

Foto: Aramón Formigal
Puedes adentrarte en el bosque en un paseo nocturno con raquetas, saborear los productos del Valle de Tena y tener el privilegio, a la mañana siguiente, de ser el primero en descender por las pistas de Aramón Formigal.
No estaremos solos en nuestras actividades: nos acompañarán un grupo de guías que nos darán lecciones sobre la topografía, historia y ecología del valle; y sobre técnicas de supervivencia para desenvolvernos mejor en las montañas pirenaicas.
Para acceder al hotel Las Mugas debes hacer el check-in a las 15.30h en la Oficina de Atención al Cliente de Anayet; a las 17h se recoge a los clientes para hacer el ascenso a bordo de una máquina; a las 20.30h se sirve una cena gourmet ‘kilómetro cero’ con productos del Valle de Tena.
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Toboganing en Formigal
En la pista de Cantal, en el valle de Sextas, se puede vivir una de las experiencias más divertidas de apres-ski en el valle de Tena. Una pista iluminada de dos kilómetros y medio y un clásico trineo de madera pueden ser, en adecuada combinación, un momento de felicidad que nos devuelva a nuestra infancia. Así de simple.
Deslizarnos en mitad de la noche, después de una intensa jornada de esquí, nos dará la opción de relacionarnos de un modo más desenfadado con la nieve. Solo 35 personas pueden ocupar al mismo tiempo el descenso, lo que nos dará una mayor sensación de libertad y diversión.
Hay una alternativa que puede hacer todavía mejor el momento: en el restaurante La Glera, una cabaña a 2.000 metros de altura en el valle del Portalet, en un entorno majestuoso y exclusivo, podemos disfrutar de una fantástica cena antes de iniciar nuestros descenso en trineo. Se puede alquilar por grupos, con un aforo máximo de 14 personas.
Parque de tirolinas de Biescas
En Biescas, en la entrada al Valle de Tena, se encuentra el parque de Arratiecho, un complejo de tirolinas, pasarelas y rocódromos que permite una nueva relación del ser humano con el bosque y con la naturaleza. Se distribuyen en circuitos “grandes” y circuitos infantiles (para pequeños a partir de los 3 años).
Está considerado el parque de tirolinas más grande del Pirineo y consta de 9 circuitos de distintos niveles de dificultad y más de 80 juegos que conjugan habilidad, equilibrio y fuerza.
Al tratarse de una experiencia multidisciplinar, la visita a Arratiecho permite practicar otras actividades de montaña (siempre con supervisores) como senderismo o vías ferratas (durante todo el año), acuáticas como barranquismo (en verano) e invernales como ascensos a picos y excursiones con raquetas de nieve.
Fauna real en Lacuniacha
El parque faunístico de Lacuniacha es una de las grandes atracciones turísticas del Valle de Tena. Se trata de un espacio de una belleza incomparable, en la pequeña localidad de Piedrafita de Jaca, en el que podremos conocer de cerca animales salvajes como renos, linces boreales, bisontes, osos, muflones, jabalíes o lobos.
Muchos de estos animales han nacido en cautividad o han sido traídos de otros lugares; pero también se encuentran otras especies propias del ecosistema pirenaico que viven en libertad, como las ardillas o las marmotas.
Lacuniacha no es un zoo. Es un espacio de libertad a través de un sendero de montaña en el que se combina la experiencia de la biología con el senderismo y el deporte al aire libre. Es un paseo de 4 kilómetros que dura entre dos y tres horas y permite conocer alrededor de 120 animales de hasta 14 especies.
